viernes, 2 de junio de 2017

ROSA DE JERICÓ

Hola chic@s!!
Hoy he decidido poner en agua mi Rosa de Jericó, la compré en un mercadillo medieval que montan en mi pueblo, me llamaba mucho la atención y el hombre que me atendió en el puestecillo me dijo que eligiera la que más me gustaba y yo ya le tenía echado el ojo a una pequeña y regordeta, hará aproximadamente 2 años y medio o 3, he de reconocer que en su momento cuanto la tuve en la mano pasó algo que debería de haberle prestado más atención porque a día de hoy y desde la distancia que da el tiempo pienso que lo que sucedió fue una especie de señal de lo que ocurriría después.
Completamente diferente a la rosa que conocemos, esta planta tiene una propiedad muy particular.

Por largos periodos de tiempo la planta, que vive en regiones desérticas, crece y se reproduce hasta que el ambiente se vuelve desfavorable. En ese momento las flores y las hojas secas se caen, las raíces se desatan y las ramas secas se doblan, formando una “pelota” que permite que el viento la lleve a donde quiera.
Las Rosas de Jericó pueden ser transportadas por kilómetros, viviendo secas, sin nada de agua, durante mucho tiempo, hasta que encuentran un lugar húmedo. Cuando esto sucede, hunden sus raíces en la tierra y se abren, volviendo a florecer.

La Rosa de Jericó se encuentra en Oriente Medio y en América Central. Es posible comprarla seca y luego, al ponerla en un recipiente con un poco de agua, verla florecer en la propia casa.
Según Lendas do Céu e da Terra (Leyendas del Cielo y de la Tierra):
La Rosa de Jericó es llamada también flor de la resurrección, porque según lo que afirman algunos observadores, esta flor presenta la propiedad particular de morir para luego volver a florecer.
Su origen está relacionado con la historia del cristianismo por una interesante leyenda citada por varios autores:
Al huir de Belén con el Niño Jesús para liberarlo de la cruel matanza ordenada por el rey Herodes, la Sagrada Familia se vio obligada a atravesar las planicies de Jericó.
Cuando la Virgen bajó del asno que montaba, surgió a sus pies una pequeña flor delicada.
María le sonrió a la pequeña flor, porque entendió que brotaba de la tierra para saludar al Niño Jesús.
Durante la permanencia de Cristo en la Tierra, las Rosas de Jericó continuaron floreciendo y embelleciendo los campos, pero cuando el Salvador murió sobre la cruz se secaron todas y murieron.
Tres días después, cuenta la leyenda, cuando Cristo resucitó, las Rosas de Jericó volvieron a florecer y a irradiar un dulce perfume.

Su tradición ocultista data desde tiempos muy remotos, primero era utilizada como elemento adivinador del clima ya que, al ser un vegetal higrómetro, el sabio o chamán, pronosticaba con acierto la predicción del tiempo ya que, si la plantamos en tierra arenosa y la dejamos a la intemperie, en tiempo seco permanecerá cerrada, en tiempo húmedo se abre con lentitud y si va a llover se desenvuelve esplendorosamente y con más o menos rapidez, según sea la proximidad de las tormentas.
Por otro lado, los estudiosos magos de lo culto constataron las enormes virtudes esotéricas que esta maravilla de la naturaleza posee, siendo catalogada por algunas etnias como “Flor Divina”.
Hay otra creencia de que, si una mujer embarazada coloca una de estas flores en un vaso lleno de agua de lluvia y la flor se despliega con ufanía, será señal de tener un parto feliz.
Es una planta que corresponde al signo zodiacal de CANCER que es mi signo y al planeta SATURNO.
En otro post hablaré sobre las instrucciones por así decirlo de cómo utilizar la rosa según el deseo que se quiera conseguir, así como su oración para creyentes y no creyentes y compartiré algunas fotos del proceso de la mía.
 Un besazo a tod@s.


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